26.5.08

Me desdigo



Poseído por la cegera y la megalomanía que tenemos los frikis, el sábado por la tarde me pinté unas banderas de España en los mofletes y me dispuse a ver Eurovisón por primera vez en mi vida.
La verdad es que luego se me pasó el entusiasmo, enchufé el ordenador y me dediqué a charlar por mésenguer con mi amiga Yasmín, comentanto la situación en el PP.
La tele seguía puesta y oía de fondo los berridos y gorjeos de los aspirantes, así como los comentarios rijosos de Uribarri y decidí volverme a concentrar en la tele cuando llegó el turno de España.
Éste es el momento, me dije, ahora es cuando todos los frikis y los jashondos de España nos volveremos hacia Europa y, pase lo que pase con las votaciones, les diremos en voz bien alta: ¡OS LA HEMOS COLAO!
Cuando empezó la actuación y ví aquello tan cutrillo, tan de fiesta de los quintos, experimenté cierta vergüenza ajena, pero me reafirme en frikismo y me reí porque, al fin y al cabo, se trataba de una gran broma. El domingo exhibí mi orgullo en los comentarios de los blogs amigos que hablaban de ello y seguía sacando pecho, henchido de orgullo y satisfecho por habernos reído de la chorrada esa de Eurovisión. Pero hoy, he leído a Sonia Blanco y me he quedado pensativo porque, como ella dice; por mucho que se trate de una broma, es una broma hecha con el dinero de todos. Y ahí es donde me he dado cuenta de que con lo del Chiki-Chiki nos hemos pasado de frenada todos. Buenafuente porque aunque se haya forrado con todo esto, no creo que haya querido quemar tanto a David Fernández, TVE por no plantearse una retirada a tiempo del Festival de Eurovisión y los que apoyamos todo esto, por no habernos dado cuenta de que los chistes iban a salir al final del bolsillo del contribuyente.
Así que me desdigo de mi bravatas frikis, me pongo serio y os digo que lo mejor es que abandonemos Eurovisión. ¿No es un festival de horteras y engendros? Pues que les den.

25.5.08

El centro... ¿de qué?



Mientras hoy me preparo para ir a ver "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", me he releído los comentarios que me habéis dejado en la entrada anterior, relativos a eso que se llama "centro" político.
Dejadme que os pegue parte del comentario que dejó Ana:
"

El centro, ¿eso existe? El centro no es más que el espacio
situado entre las ideologías, el lugar que ocupan aquellos que se definen
apolíticos (siempre de derechas) y que defienden que todos los políticos son
iguales. La verdad, no creo que ningún partido pueda situarse en el centro, es
inviable".

Hace unos meses, unos buenos amigos y yo estábamos practicando esa costumbre tan sociata de cenar con un notable del partido mientras le hacemos toda clase de preguntas. Ese "notable" (que tampoco lo es tanto, para qué engañarnos) hablaba de que el PSOE debía buscar el centro. Y uno de los amigos que estaba en la cena dijo:
-¿El centro? Eso no existe... o sí porque todos somos de centro. Cada uno de nosotros puede estar de acuerdo con algunas ideas que pudieran parecer de derechas, mientras que somos de izquierdas en casi todo. Pero nadie estamos de acuerdo en las mismas. Si existiera un "centro" objetivo, no estaríamos discutiendo de política. La gente que se dice de "centro" es porque quiere excluir a los demás con una objetividad que no existe. Todas las ideas políticas son relativas y opinables".
Como véis, tanto Ana como mi amigo opinaban de manera muy parecida y yo estoy de acuerdo con ellos dos. Una de las premisas de la democracia es que todos tienen la razón y, a la vez, ninguno. Por eso se basa en parlamentos que están diseñados para llegar a acuerdos (aunque luego haya quien no lo quiera utilizar para eso). Por eso los interesados, que son los ciudadanos, votan. No existe tanto el centro, como la capacidad de llegar a acuerdos.
Un profe mío decía que "cuando el socialismo se vuelve "científico", malo. Porque eso implica que el que no esté de acuerdo tiene que ir a un manicomio y eso es tiranía". Lo mismo se aplica a los que creen en el Derecho Divino, porque el que no esté de acuerdo es un asqueroso infiel. O a los nacionalistas de algo, porque el que disienta es un traidor.
Las ideas políticas son una construción humana basada en percepciones subjetivas y en proyecciones de cómo sería una sociedad ideal y, por tanto, discutibles y mutables. No existe el centro. Existe la capacidad de llegar a acuerdos sin necesidad de renunciar a los principios de cada uno. A eso se le llama ser un demócrata.
Como decía Obi Wan Kenobi, "Only a Sith deals in absolutes". Sólo los malos viven en un mundo en blanco y negro.

23.5.08

Acabo de llegar de la calle Génova


¿Qué puedo decir? ¿Cómo describir los sloganes? ¿Cómo transmitiros mi impresión de esa pancarta donde pone "MariaNO - María Sí"?
Es la segunda vez que le convocan a Mariano una manifestación mediante SMS y me da que todo esto no le tiene que traer buenos presagios.
¡Pobre Mariano! La primera de las manifestaciones fue porque la gente no podía admitir el uso inmoral y las mentiras flagrantes acerca del mayor atentado de la historia de España. Y hoy se le manifiestan los que, 4 años después, todavía pretenden repetir y usar esas mentiras para alcanzar y mantener el poder al precio que sea.
Los sociatas guasones que nos hemos paseado por la manifestación estábamos comentando la pena que nos daba por los militantes de a pie del PP. En fin, lo siento mucho por ellos. de momento, parece que eso es lo que tienen, una dirección a la deriva y un grupo de pretendientes que se limitan a repetir sus citas favoritas del locutor de guardia en la COPE.
Yo he vuelto al trabajo tarareando aquella canción electoral de "Mariano Rajoy, Mariano Rajoy... del Partido Popular, contigo estoy". Y con una sonrisa de oreja a oreja, claro.

14.5.08

Juan Manuel Piñuel Villalón


Cada vez que hay un atentado, nos obligamos a recordar lo retorcidamente estúpidos y malvados que pueden llegar a ser los terroristas. Pero también hemos de recordarnos que cada uno de los muertos que provoca la barbarie imbécil de esta gentuza, son personas de verdad con nombre, apellidos, familia, fecha de cumpleaños y, por desgracia, fecha de fallecimiento a causa de la actividad mafiosa de unos tarados que se creen envueltos en la capa de Robin Hood.

Imaginad ser Juan Manuel Piñuel Villalón. Tenemos 41 años, estamos casados, somos padres de un chaval estupendo. Trabajamos en la Guardia Civil, que es un trabajo que tiene sus puntos, pese a estar bastante mal pagado y ser un poco desagradecido. Aún así seguimos en el cuerpo, por razones que son sólo nuestras; para qué andar dando explicaciones tan personales.

Somos de Melilla y, como muchos otros guardias, lo que más nos apetece es un destino en casa. Pero no es fácil. Tras vivir varios años en Málaga, hemos decidido hacer méritos en el País Vasco para tener más puntos a la hora de pedir un traslado y que nos destinen a Melilla. Con la familia, los amigos de siempre, para que nuestro chaval llegue a la edad adulta en el mismo sitio que nosotros.

Aunque Legutiano está en Álava y ésta es una provincia vasca relativamente tranquila, tenemos que hacer guardias en la Casa Cuartel, como en cualquier otro sitio de España. Sabemos de sobra que, aunque hay más guardias vigilando con nosotros, si los de ETA quieren atentar lo harán. La experiencia nos dice que nunca existe la seguridad completa. Aún así, las guardias suelen resumirse en lo mismo: sueño, aburrimiento y dolor de pies.

A las tres de la mañana de hoy, una furgoneta que realmente tampoco estaba tan cerca, explota. Trescientos kilos de explosivo hacen que la furgoneta se hinche, luego es envuelta en una bola de fuego que crece y crece, lanzando escombros y trozos de metal punzantes y afilados en todas las direcciones. Antes de que la bola fuego llegue a donde estamos nosotros, el aire, comprimido por la fuerza de la explosión, nos golpea como si nos atropellase un camión. El pequeño edificio de vigilancia donde estamos se derrumba encima nuestro. Y nuestra vida acaba sin que nos haya dado tiempo a oir la explosión. Ya está. Hasta ahí hemos llegado.

Ni Melilla, ni mujer, ni hijo, ni parientes, ni traslado, ni nada de nada. Para colmo, una panda de desgraciados con camisetas a rayas, forros polares y pinta de guays, dirán en sus ayuntamientos, en el parlamento vasco y en todos los medios que quieran oírles que "lamentan" nuestra muerte, pero que "hay que ir a las causas del conflicto porque una condena no soluciona nada". Hijoputas. Lo peor es que ni lamentan, ni quieren solución. Sin conocernos de nada, sin saber qué clase de personas somos, se han alegrado intimamente de nuestra muerte. Tiene cojones el asunto.

30.4.08

Somalia, ese paraíso "liberal"



Cuando la gente quiere explicar los problemas de Somalia, suele decir que uno de ellos es que es "un Estado débil". Pero, una vez que en España algunas se han decidido por abrir el "debate de las ideas" y la defensa del liberalismo (del monetarismo, diría yo), me gusta recordar que una de las cosas que defienden los liberales es, precisamente, un Estado débil y una iniciativa privada fuerte. Hagamos un pequeño análisis. Y que, por favor, los liberales de verdad, esos que creen en los valores de la Revolución Francesa y la Revolución Americana, no se ofendan si uso el término como Doña Espe.
La economía somalí es tan liberal, tan liberal, que las tiendas llegan a imprimir su propio dinero, por lo que se desoconoce la tasa de inflación o el tipo medio de interés. Pero sí que sabe una cosa: Somalia es el paraíso africano de la telefonía móvil. Con una población que es nómada en su mayor parte y unas infraestructuras públicas arrasadas tras años de conflictos, las compañías de telefonía móvil han florecido a toda velocidad. Se cree que alrededor de un 52,3% de la población tiene teléfono móvil y disfruta de las tarifas más bajas del continente africano. No hay verdaderos bancos, pero sí muchas compañías que realizan transferencias a bancos fuera del país.
En este ambiente de desenfadado libre mercado, tampoco hay policía ni ejército, por lo que el Estado (más bien el débil gobierno de la Asamblea Federal Transitoria) no puede imponer sus decisiones. Pero no pasa nada; la iniciativa privada, como bien saben nuestros amigos liberales, también suple eso pues cada comercio relativamente próspero y cada hotel digno de ese nombre, tienen sus propias milicias de hombres armados que protegen sus intereses. Los comercios y las industrias que no pueden permitirse pagar un ejército son saqueados tan deprisa y tan a conciencia, que en un par de semanas puede que no queden de ellos ni los ladrillos del edificio.
La marina mercante de Somalia tiene matriculados dos barcos: uno cuyo armador es del país y otro de propiedad extranjera. Para eso no hace falta Armada que los protejan, ¿verdad? Pero la iniciativa privada vuelve a suplir eso. Como cada clan y tribu poseen sus propios grupos de hombres (más bien de niños) armados, aquellos que están próximos a la costa se encargan de patrullar y asaltar a los cargueros o pesqueros que estén cerca de sus aguas. Yo lo llamo piratería, pero un auténtico liberal lo llamaría "control informal de fronteras" o "tasas sobre el comercio y la importación de recaudación privada".
Años de libre mercado, sin las incómodas interferencias estatales, hacen que Somalia tenga una previsión media de crecimiento anual del 2,7%. Espectacular, ¿verdad? ¿para qué un Estado con sus policías, militares e inspectores de Hacienda si todo puede funcionar solo?
Ah, se me olvidaban un par de datos más: la expectativa de vida en Somalia es de 48 años y el índice de analfabetismo es del 62,2%.
¡Oh, Somalia, paraíso liberal! Podriamos inivitar a unos cuantos de nuestros liberales a que pasaran un par de meses allí. A lo mejor aprenden un par de cosas.